Aquel día comenzó el milagro. Una mujer joven, sin quererlo, despertó a los fantasmas de la casa de don Eulogio y ellos, al cobrar nuevamente la vida etérea, bulliciosa y torpe de las ánimas sin sosiego, se encargaron de estremecer a los demás y trastornar a media ciudad.
Amaneció con frío y lluvia, por lo que el funeral de doña Elisa resultó mucho más solemne que lo previsto, y con un toque de película antigua. A primera hora la ciudad estaba envuelta en niebla, que se fue disipando mientras la llovizna lavaba suavemente los viejos muros de piedra. Días atrás, muy pocos sabían que doña Elisa se encontraba en el umbral de la muerte. Algunos de los asistentes al velorio habían recibido el mensaje por teléfono; otros habían ido impulsados por la sorpresa de encontrar en el diario el nombre de la hija del maestro…Esta novela narra la vida de la familia de Don Eulogio, poeta y profesor universitario, a lo largo del siglo XX, abarca así a tres generaciones; está ubicada en una ciudad del Bajío cargada de historia: el Querétaro en que la autora ha vivido desde niña, una joya colonial hecha de cantera, escenario de grandes acontecimientos nacionales.
