Un camino de flores color lila
 
Elvira Lindo escribe que cuando era niña en Madrid les contaban en la escuela las aventuras de una ardilla que subía a un árbol en los bosques de España y sin bajar de nuevo al suelo, iba brincando de rama en rama hasta atravesar una cordillera, pasar sobre un río, cruzar fronteras, rodear lagos y subir a otras latitudes. Era una forma de aprender geografía: los chiquillos se ponían a perseguir la ardilla y en realidad iban conociendo los nombres de países, bosques, valles, montañas.
 
En nuestro patio hay una pequeña jacaranda. Toda la ciudad tiene esos árboles que en algunas calles crean en la altura un toldo enorme con sus flores como campanillas, que al caer alfombran las aceras con su delicada belleza. No hay nada más bello. La melancolía y las ganas de estar en Querétaro se acentúan al verlas. Sólo que en mi tierra florecen a fines de marzo y principios de abril, y aquí casi tres meses después.
 
Voy por las calles imaginando que las jacarandas florecen en una ciudad y que la última rama toca a sus hermanas rurales, o les avisa con su telégrafo sin hilos (no creo que los árboles tengan e-mail) que ha llegado la hora de producir, adelante, holgazanas, a hacer flores y adornar las ramas con doradas castañuelas, y los caminos se llenan de florecitas que vuelan e incitan a las del siguiente pueblo a trabajar, y así va subiendo el camino desde Querétaro, por San Luis Potosí, Zacatecas y Aguascalientes, hasta llegar a California.
 
Les voy a regalar un poema de Borges que dice lo que siento. Fue publicado en el libro Fervor de Buenos Aires, 1923, y se refiere a “La noche de San Juan”, es decir, 24 de junio, al comienzo del invierno austral:
 
El poniente implacable en esplendores
quebró a filo de espada las distancias.
Suave como un sauzal está la noche.
Rojos chisporrotean
los remolinos de las bruscas hogueras;
leña sacrificada
que se desangra en altas llamaradas,
bandera viva y ciega travesura.
La sombra es apacible como una lejanía;
hoy las calles recuerdan
que fueron campo un día.
Toda la santa noche la soledad rezando
su rosario de estrellas desparramadas.
 
Junio 2, 2007